. ..::: Historias muy reales :::.. .

jueves, septiembre 21, 2017

..:: La curva del abismo ::..

La curva del abismo, esa que asusta a todos. La curva ciega de la vida que no sabes a donde te lleva. Esa curva que te hace cambiar de dirección sin más remedio me dejó pensando. Por más que quieras ir derecho, el camino te obliga a doblar y no por capricho, sino para que no caigas al vacío. Ese giro está siempre en el lugar indicado y está en uno tomarlo a tiempo o quedarse frenado pensando en recorrerlo. Mientras tanto los minutos, las horas y la vida siguen. Por eso ésta sonrisa, y esta sensación de ya no frenarme frente a olas, tormentas o curvas como estas que me llevan adelante.
Por eso estas ganas de enfrentar todas las olas de frente, de salir con la cara al cielo abajo de cualquier tormenta y ir a fondo en cualquier curvón, ya sin miedo a los acantilados, porque no hay peor abismo que el que se genera entre lo que te espera en la vida y lo que uno trata de evitar.

sábado, agosto 12, 2017

..:: Sufrir, ceder y seguir ::..

Sufrir, ceder y seguir se volvio hábito. Un camino inútil que no lleva a ninguna parte más que a un nuevo inicio de sufrimiento otra vez. Así como en las empresas se enseña a planificar, hacer, chequear y actuar, el corazón debería tener un botón para salir de la línea de producción de la infelicidad y la tristeza. El camino debe ser de crecimiento, de ganancia y disfrute. El camino se inicia con el primer paso, aunque parezca una nimiedad. Ese primer paso es quizás el más importante y se da sacando un pié de ese círculo vicioso cada vez más asfixiante.
La vida no es tan larga como soñamos cuando somos más jóvenes con lo cual el momento es hoy, es ahora, y sólo de esa manera se cambiará el mañana.

viernes, agosto 11, 2017

..:: Pasado, presente y futuro ::..

Te amé con pasión, dulzura y entereza. Aceptando siempre los rechazos, pausas y reclamos, durmiendo tantas veces entre el hombre araña y un escudo colorado.
Te amé con tus problemas, mis defectos y con los desencuentros. Te amé con tu belleza, mi amor tosco y los disensos. Te amé a pesar de Abel, de Alejandro, de Franco, de el del restaurant, del profe del colegio y de todos los buitres que te andaban cerca. Te amé a pesar de la advertencia de tu hermano en la segunda vez que hablé con él. Te amé con locura, de manera desmedida, hoy que el pasado es cosa dura y no sé hasta donde me llevará la vida. Te amé tan desparejo que otra vez volví a entregarme entero, que otra vez volví a tener a quien obedecer pese a que me juré que no lo iba a hacer, que era suficiente y que iba a aprender. Te amé en tus silencios, en mis rabias y hasta en nuestro dolor por haber estado acompañados por pérdidas siempre.
Te amé tirado en el sillón, también llorando volviendo a mi casa cruzando la ciudad en plena madrugada y te amé en el sopapo de saber que te había perdido justo cuando estaba volviendo a la carga.
Te amé bancando que dijeras que era un capricho mío, te amé pidiendome que solo te haga acabar, te amé viendote de la mano de él.
Te amé por estas y otras muchas cosas mas que nunca ya sabrás.
Te amé en el pasado, te amo en el presente y te amaré en el futuro donde nuncá te lo admitiré.

miércoles, agosto 02, 2017

..:: El grifo mal cerrado ::..

Los días pasan como caen las gotas del grifo mal cerrado del baño. Uno tras otro, sin meter pausas, ni mirar para los costados. La línea de producción de la vida no se detiene. Y pese a que uno pueda esperar días distintos a otros, todos son iguales, nada cambia y terminan escurriéndose por el desagüe hasta extinguirse sin que nada cambie, sin que nada frene ese proceso.
Ningún corazón latiendo fuerte, ningún te amo va a cambiar las horas de los días. Ninguna luna llena, ningún cielo lleno de estrellas, ni ningún príncipe evitará que las gotas sigan cayendo.
Cada día es una caída, un viaje inexorable al desagüe pluvial en el cual uno arrastra penas y alegrías pero sin lograr disfrutarlo plenamente.
Cada gota que cae sacude conciencias, y pocas despiertan porque es difícil disfrutar algo tan efímero como la caída de una gota que nos hace sentir cada vez más como Mel Gibson en Sexto Sentido.

lunes, julio 31, 2017

..:: El sol en su cara ::..

¿Qué cómo es ella? Ella es un iceberg, nunca vas a escucharla hablar de lo que siente, ni va a mostrar sus sentimientos. Lo dicen sus amigas y hasta ella se encarga de hablar en ese tono. Es un témpano la tipa. Pero cada tanto larga alguna sonrisa, sobre todo cuando escucha hablar de niños o de Esther Piscore. No larga prenda la buena moza, y a uno le cuesta saber de donde viene tanta seriedad. Va a ser raro que la veas trenzada en carcajadas salvo que le encuentres las cosquillas, ahí si que se vuelve otra persona. Esa otra persona riéndose, realmente es otra porque la vas a descubrir ayudando a madres jóvenes, sufriendo al lado de ellas o replicando alguna alegría, la vas a ver preparándose para sanar con sonrisas. La vas a ver con la mirada luminosa, pero ojo, que no te mire con el sol en su cara porque ahí que se transforma y nunca más vas a olvidarte de ella.

..:: Tormento ::..

El amor te arrasó desde el primer día,
buscaste andar sereno y sin locuras,
todo era siempre risas y alegría,
era todo lo que uno procura.

No todo fue color de rosa,
hubo trenzadas y chispazos,
al principio fue alguna cosa,
pero día a día se sumaban mas porrazos.

Pedía tiempo, cercanía y ser formal,
buscaba que crezcamos a su manera,
al principio no lo veía tan mal,
todo eso fue nuestra primavera.

Empezaste a dejar todo por ella,
buscando darle el amor perfecto.
quedó lejos la quimera aquella,
dijo adiós con un mensaje directo.

Te derrumbó verla a los besos
de la noche a la mañana,
no aliviaba en nada que fuera en Esquel,
en la esquina o en España,

Ya estaba en otros brazos,
felíz, sonriente y luminosa,
conocias bien esa sonrisa,
y sabías que ya andaba en otra cosa.

Dos o tres semanas antes,
ni sospechas semejante momento,
seguías soñando al lado de ella,
y ahora todo se volvió tormento.

..:: Confirmando sospechas ::..

Jugarse a fondo era la cuestión.
Con la convicción que ya no podría seguir siendo todo igual más allá de los resultados, más allá de las reacciones.
Ese momento en que fui a quemar las naves sin pensar en otra cosa fue mágico y marcó un antes y un después.
El proceso fue largo, doloroso y costó mucho. Duró tiempo, de ese que no vuelve, ni volverá pero que termina teniendo riqueza porque del dolor se aprende algo siempre.
Sería extenso hablar del camino que me arrastró hasta ese momento, pero el destello de ese día merece cada detalle.
Si esta historia estuviese en la pantalla grande seguramente encontrarías a la cámara en viajar en travelling hasta mi auto, entraría por la venta y llegaría a lo mas profundo de mi corazón para mostrar el momento exacto en que se aceleran mis latidos. Fue en el segundo preciso en que decidí ir sin red a saciar mi necesidad de verla de cerca. De volver a sentir que ella era real.
Sospecho que todo el barrio sentia el temblor que generaba mi corazon.
Llegar y verla fue iluminar la noche con una bengala de amor. Reluciente, con su sonrisa y esas piernas únicas.
Fue verla y sentir que todo estaba bien. Fue hablarle y saber que era real. Abrazarla en un momento y no quererla largar. Conteniendo mil deseos y soñando con mil más. Eso provocaba siempre, era la consecuencia habitual.
Mandarme sin red tuvo su premio, fue verla sonreir casi sin intuir que podría llegar, y a esa sonrisa genuina no hay nada que le pueda ganar.
Jugarse era la cuestión, sin pensar demasiado y guiado por el corazón sospechando que era tarde, sospechando que ya era al pedo pero allá fui, y a los pocos dias terminé de confirmar mis sospechas.

..:: La espera perfecta ::..

Ella siempre se mereció lo mejor y estuve lejos de poder dárselo en ese tiempo. Un tiempo de pérdidas grandes para ella, donde quise ser perfecto pero parecía que también me empecinaba en que pierda sus ganas de estar conmigo. Sus enojos, su carácter y logicamente mis actitudes iban logrando que eso también se pierda hasta que llegamos al punto que ella no toleraba mas frustraciones. Y ese fue el punto de partida para disponerme a armar el listado de cosas perfectas que yo queria regalarle íntimamente para que cambie su sangría de manera radical.
Empecé a hacer trámites y papeleos que tenía demorados los cuales ella me pidió desde un primer momento, logré desarticular mi enjambre de compromisos para estar mas disponible a ser feliz una vez que me iba del trabajo, luego de un largo trabajo interno logré ser mas flexible con mis prejuicios y fomenté que ella esté más cerca de mis pimpollos, nacieron esas ganas únicas de estar todavía más presente en su vida, hable con amigos y familia de ella, sentí cada vez mas ganas de saber del amor de su vida y ni hablar de las ganas de abrazarte por la cintura.
Seguía tildando mi lista en el camino a la perfección secretamente, imaginando que su alegría cuando viera el cambio totalmente realizado y que nada de lo que ella había dicho había caído en saco roto.
Todo lo contrario, había tomado nota de cada una de sus peticiones en ese lapso, donde fueron pocas las sonrisas y muchas las lágrimas.
La lista ya tenía más tildes que cruces, se acercaba el momento de por fin poder volver a la carga con ganas de vivir ese momento frente a ella, para respirar su reacción de cerca.
Si bien la faena no estaba culminada, no pude contenerme y quise acercarme para poder seguir adelante, aún con más ganas... y mientras yo tenía pendiente solo algunos tildes, me di cuenta que ni siquiera era necesaria la lista, ni la espera, ni la perfección, ni la cercanía, ni el tiempo, ni nada. Parecía que yo era todo y que podía lograr algún día algo redondo y perfecto para ella, pero hoy esa sensación quedó varada y no dejó de ser un parecer.

..:: Lucía rebelde ::..

El sueño a veces se me cuela en las rendijas de la vorágine cotidiana, se vuelve ilusión y se eleva al cielo en quimera inalcanzable para extinguirse en la oscuridad de la noche.
La soñamos en charlas y en pensamientos, ella por su lado y desde siempre, yo bautizando mis anhelos con su nombre. Lucía era ella, la que nos esperaba más adelante en el camino. Lucía como inalcanzable, pero posible, lucía revolucionaria y transformadora. Su madre le dio belleza desde el primer momento donde esa panza era la más luminosa y llamativa, todo un indicio de lo que vendría.
La imaginé siempre rebelde como ella. Confrontativa, sensible y poderosa. Los genes harían su trabajo además de la formación materna pero a mí me quedaría el honor, la inexplicable sensación de admirarlas en el espectáculo único que sería verlas jugando en el sillón olvidándose del mundo que las rodea.
Pícara, soñadora, dulce y brava como no podía ser de otro modo. Con la mirada expresiva de ella, larga desde chiquitita y hasta con el mismo color de ojos. Con ganas de que la abracen, bajando los párpados para disfrutar más todavía.
Así lucía Lucía, rebelde en mis sueños hasta que se volvió una estrella cerca de la luna donde la veo cada noche, con el fin de recordar que todo es posible, incluso hasta un dia lograr abrazarla aunque no fuese mía esa Lucía.

martes, julio 18, 2017

... Habla mal de mi ....

Habla mal de mí pensar que realmente el amor es eterno y profundo.
Ser tan iluso no es de este tiempo mi viejo. Ni se permite por estos lares ir atrás de una quimera con semejante adolescente ilusión.
Es como querer ir a las cuadreras pensando que no hay trampa o traición. Andar así desnudo y expuesto me hace constante carne de cañón. Ser tan iluso y vulnerable me da rabia conmigo mismo. Es pensar que un Nobel llega hasta ahí por imprevisión. El amor perfecto no existe boludo, no es eterno, ni compartido, ni ideal. El amor es magia momentánea, que no pregunta cuando puede llegar. El amor es una chispa en el cosmos que nunca va a perdurar, que se convierte en llama hasta que se le acaba el gas y se convierte en la nada que verdaderamente es. El amor es vacío, ¿a donde pretendes llegar? El amor es frío, calculador y letal, porque cuando pensas que realmente existe te das cuenta que te mata "el tanto amar". El corazón es un músculo sangriento, es eso y nada mas. Lo demás es un invento de los que quieren otra verdad. El amor sale del fuego, del agua o de la aurora boreal, no lo busquen en ositos, ni en los dias de Navidad. Perdonen por ser tan cruento, pero no tiene nada de real. El amor es una espada que te aniquila sin piedad. Solamente cambia quien la porta, quien elige cachetearte y sacudirte de vuelta a la realidad. El amor fue, es y será oportuno solamente para aquel que te quiera manejar.


..::.. Libertad ..::..

Se cruzó con la más dificil del barrio, y le dijo seductora al oído "yo creo que te conozco". Una morocha que andaba de viaje le murmuró al pasar "que afortunada que es tu novia". La más llamativa de esa noche lo saludo agregando al como andas "seguro que con alguna noviecita que te deja cansado". La chica que lo estaba esperando desde toda una vida le dijo a sus amigas "se arregla, se compra ropa, seguro que esta con alguien".
En contrapartida, él se marcho caminando en busca de su amada, a la que busco tanto que cuando la encontró la abrazo hasta la eternidad... su hembra más deseada se llamaba Libertad.

(mágicamente coincidente con algo que siempre solía decir Facundo Cabral)

.::.. El peor puñal ..::.

El peor puñal que puedas llegar a recibir en general viene de alguna mano afectuosa, de la cual seguramente recibiste otra cosa. Esa mano que quizás supo darte caricias, de ese brazo que te supo abrazar y cobijar, de la persona que hasta curó tus heridas para que después te quiera volver a matar.
El peor puñal es la fría indiferencia frente a tanto fuego de amor vivido. 
El silencio, la distancia, la soledad y la traición son las armas que causan la herida más profunda que podés imaginar.
Esas palabras tan diametralmente opuestas al sentimiento que vivías cuando estaba cerca de esa mano hoy artera.
Puta madre, pensar que ese amor eterno jurado mutuamente se convirtió en este filo amenazante.
Será hora que de manera indudable busques olvidar a alguien de tu vida, aunque sea por primera vez. No porque quisieras, ni por tenerlo como fin, sólo para esquivar futuras puñaladas. Puntazos que sigan matando ese amor que en algun lado está y, te sugiero, que se añeje y marchite en la oscuridad y el ostrasismo del olvido porque no tienen nada mas para dar que dolor.

..:: Se sentía cordero ::..

Cada mañana se cruzaba con miradas furtivas, ojos felinos y amenazantes a los cuales solo podía responder con el desvío de su propia mirada. Un cordero entre tanto lobo suelto. Un cordero atado, con la lana más suave que puede haber pero que se empecinaba en distraerse con las hembras que se cruzaba sin siquiera tener el coraje de arrimarse a hablarles. Con decir que se enamoró perdidamente de una hermosa camaleona que desde el minuto cero le anticipó que no era tan buena como el cordero quería creer, y que no iba a tener derecho al pataleo después de esa predicción. Y así fue. Su belleza y cariño se tornó en desinterés e indiferencia. Pasó de decir que era un cordero perfecto, macho y que ya no había ninguno como él a no hablarle mas, ni a responderle. Pasó el tiempo y el cordero sigue extrañandola. Por su belleza, por ese cariño que nunca antes ni después sintió y está convencido que si la camaleona se le cruza de nuevo no dudaría en dejarse esquilar para tratar de que, al menos, haya menos cosas que los separen.

..:: Esto también me recuerda a vos ::..

La luna llena, el Fox negro, la bufanda que me regalaste por descarte y que sigo usando con amor, la manta que compramos juntos en el Puerto de Frutos, el viaje a San Pedro que también llegó de rebote, el descubrimiento de Netflix, la cajita donde sigo guardando nuestros momentos felices, el aroma a pasto recién cortado, la espuma de las olas, tus gemelas, los elefantes, la bocina del Roca, Dalia Gutman, tus ganas y el contagio que me generaste por ir a Paris, Fernando, la tierra de Patito y el Doctor, el blanquito, tu advertencia constante de que no podría reclamarte nada porque decias que eras lo que terminaste siendo, Diego, Pablo, las lágrimas con que me bañaste hablando de ellos dos, pero sobre todo de lo que ya no podrías llegar a hacer y menos aún conmigo, apenas el nombre de Gabriel, tu adiós por whatsapp, tu supuesta necesidad de estar sola, la certeza de hoy saberte muy acompañada, tu pedido de comprensión y de no ser detestada, en contrapartida mi espera eterna y el anhelo vetusto y corroído por ser feliz que tuve en ese momento y hoy en este mismo hotel que conocí por vos.

jueves, junio 01, 2017

..:: Carta de Navidad y posterior adiós ::..

Hola hermosa! Que día tan especial hoy. Sé que no va a ser un fin de semana más, de hecho ya lo creo muy movilizante por todos los condimentos, pero por sobre todo por la decisión que tomaste de pasar la noche de una manera no tan habitual. Estoy convencido que te va a ser sanador en algún lugar. Que te va a salar heridas y ese proceso ya sabemos que arde, duele e incomoda, pero al fin de cuentas cicatriza siempre. Son las 3 de la mañana y me desperté con la necesidad de escribirte y desafiarte a que vivas y disfrutes de esta noche. A que realmente la VIVAS Y DISFRUTES con mayúsculas, sin pensar que vas a sufrirla de antemano. Desafiarte a que te permitas ser vos misma y olvidarte de todo lo que te condiciona a serlo realmente. A que no te quedes mirando lo que el otro dirá, sino simplemente a que seas vos la que va para adelante y que vivas tu vida, tu finde, tus horas, tus minutos y cada instante. Permitite mirar a los ojos a todo el mundo y darte cuenta que el otro también tiene dolor, alegría, preocupaciones y quimeras, permitite el lugar a sentirte capaz de cambiarle la vida, el finde, las horas, los minutos o cada instante a cualquiera que tengas al lado simplemente armada con la letal potencia de tu sonrisa. Encontré una mujer dulce, tierna y servicial que estoy seguro que muchos disfrutarán cada día si vos te das el aire para hacerlo, pero sólo va a aportarte a vos si lo haces con el alma vacía de rencores, luchas y sufrimiento. Te desafío a que me mandes a la mierda si lo consideras así, pero también a que permitas el aporte de los demás y hagas también el tuyo para que la realidad cambie. Suena a quimera hippie, pero ya te conté que creo un poco en eso. No conozco en detalle tu vida, pero sé que pasaste por situaciones bravas, sé que le pusiste garra siempre, sé que tenes ovarios y huevos (si, las dos cosas), sé lo que luchas por tus chicas, por tu casa y por tu bienestar, sé que aunque vos te encargues de decir lo contrario sos una gran mujer y estoy absolutamente convencido que todo lo bueno que tenes, que diste y que das, todo eso te va a volver. Solamente creo que tenés que permitirte creer en eso. Creo que tenés que terminar de sacarte toda la mierda que tenes adentro por fulano, mengano y/o el laburo o lo que sea que arrastres. Sacate toda esa mierda y la vida va a ser mas liviana. Obvio que es muy fácil decirlo desde afuera, pero te desafío a que hagas la prueba, a que VIVAS Y DISFRUTES, a que sientas cada instante. TE DESAFIO A QUE ESTA NOCHE SEA SANADORA Y ILUMINES LA VIDA DE LOS DEMAS CON TU SONRISA... EL REFLEJO DE LO QUE DAS VAS A ILUMINAR TU CAMINO! Te quiero mucho.. (y ya son casi las 4)

Guillermo Gabilondo Urdangarin Zubizarreta Arguifiano Igartiburu Erentxun Otegui Clemente (aunque Clemente no sea vasco*).
PD: FELIZ NAVIDAD CORAZON!

...y nunca más me habló.
(* en homenaje a "Ocho apellidos vascos" una peli que disfruté gracias a ella.)

jueves, mayo 18, 2017

..:: Estúpida esperanza ::..


Nuestra historia fue una estrella fugaz, quizás la más hermosa. Casi de la nada, en una noche oscura tu brillo iluminó mi camino, incandescente e hipnótico. Cuando todo indicaba que seguirías de largo buscando otros destinos terminamos juntos ardiendo en el firmamento por varios meses saboreando el sentimiento mutuo que nació de la nada, mágicamente.

Tus ojos únicos, tu voz firme, tus maneras, tu fuerza y tu historia me cautivaron y me hicieron admirarte desde el comienzo. Tus ganas de sobreponerte, tu lucidez para aconsejarme y tu amor por esas dos gotas de agua fueron mucho más que mis miedos.

Desde el inicio me advertiste para que no termine de acercarme como yo ya quería, pero era tarde, estaba encandilado por tu luz, deslumbrado por tu belleza y cautivado por un futuro que después de mucho tiempo empezaba a dejar que asome en mi cabeza una vez que pasaron viejas tormentas.

Seguimos de la mano volando juntos en nuestra parábola celestial, cerca del sol y sin tiempo para fijarnos destino concreto. En esa vorágine no dudé un segundo en que mis hombros se humedezcan con lágrimas que yo no generé, ni tampoco en escuchar cuanto extrañabas costumbres pasadas, un plano donde yo no podía llevarte pero que secretamente empecé a vislumbrar que fuesen posibles juntos, cruzando fronteras y saltando charcos.

Siempre sintiendome en el aire me permitiste conocer tu lado mas oscuro y secreto, tus debilidades, tus demonios y tus flaquezas, pero el brillo siempre fue más atrapante que la oscuridad que vos misma te encargabas de quererme mostrar y pese a tus advertencias nunca titubeé a la hora de estar firme a tu lado.

En los pocos ratos que el universo ponía distancia momentáneamente, nos conectaba la mirada a la luna en simultáneo y desde nuestros lugares, al punto de que el astro se volvió sinónimo de vos para el resto de mi vida, por ser tan hipnótico y misterioso como vos.

En el momento preciso que sentía que encontrábamos nuestra órbita y que éramos capaces de salirnos de este planeta juntos, el destello de nuestro viaje empezó a apagarse.

Nos faltaron historias montadas a lomo de elefantes, nos faltaron viajes que empecé a soñar desde que los escuché de tu voz, me falto conocer a esas cosas de agua, me falto darme cuenta que finalmente no era el destello suficientemente poderoso que te llevara otra vez a tus viejas costumbres, ese lugar que tanto disfrutaste y que por buscar ser feliz habías perdido. Me faltó ver el faro que yo mismo cree para vos, con nuestras siluetas abrazadas al pie, disfrutando de la luna enorme reflejándose en el mar.

A su tiempo, asustada, pero con una sonrisa a medias, me acusabas de enamoradizo, de romántico empedernido como si fuese el pecado mas letal, y resultaste vos ser la olvidadiza, que me planta en este lugar, esgrimiendo cada letra para combatir la amargura de saberme equivocado, una vez mas, y viendo que hoy disfrutas con algún morocho lindo.

El universo te escucha, pero tambien te dice y quizas por eso sea que la mente funciona de modo muy llamativo porque guarda en el recuerdo detalles, aromas, vibraciones y hasta sensaciones que pintan de pies a cabeza la que resultaste ser: la protagonista de tantas noches en vela, de madrugadas donde desperté con tu imagen y la habitante indiferente de mis miradas perdidas en tantos viajes por la ciudad.

Secretamente y en silencio guardaba la esperanza estúpida que una vez que tus emociones se acomoden, que pasen tus malestares físicos o que dejes de extrañar tu anterior morada vuelvas a pensar en mi, quizás en un porcentaje de lo que yo lo hice siempre por ti, porque yo no tuve la suerte de que con el tiempo te vuelvas olvidable para mi. 


(escrito con furia, arrancado de las tripas, desordenado y con la vista nublada de inicio a final... una pena enorme)

martes, julio 21, 2015

.:: Esa moneda girando ::..

Cuando todo está dicho. La respiración se hace profunda y el corazón se agita. Sentis el frio de la pared a tus espaldas. Levantas los talones pensando poder ir más atrás. Es el preciso instante cuando caes en la cuenta que no hay nada más por hacer. Estás jugado, con todas las cartas en la mesa y las cosas se vuelven a suerte y verdad. Es el momento en que la moneda toma altura. Gira sobre su eje horizontal. Escala en el espacio y mira el zenit alternadamente con ambas caras con una sincronía perfecta. Continúa su ascenso. Hasta alcanzar esa fracción de segundo, ese parpadeo, donde pareciera que el mundo se detiene. Ese momento donde se intuye que el giro finalmente se vuelve incompleto. Donde uno suma interrogantes y recuerda clases de física en el secundario. Es imposible que un cuerpo suba a un ritmo regular para llegar a la cima y desplomarse veloz y estrepitosamente. Si la energía del impulso ascendente es suficiente, ese momento de parálisis temporal y espacial debería ya haber dejado lugar a un nuevo giro. Pero esta vez en pautalino descenso. No como consecuencia de su propio peso, sino debido a la fuerza que la gravedad ejerció para vencer finalmente la potencia del vuelo y, en suma, empujar hacia abajo estos 5 centavos. Que retoman ritmo propio. Recuperando esa envidiable cadencia regular, haciendo gala de su liviandad. Pero ya alejandose del sol. Acercandose al final de su viaje. Calculando el aterrizaje final de esta acrobacia sin igual. Es el momento donde la distancia del objeto con su sombra se comienza a achicar. Una cuenta regresiva inevitable. Quizas teniendo al destino de cara y cruz como motor. Un aterrizaje que no tendrá medias tintas. Será éxito o fracaso, acierto o error. Aunque siendo sinceros, este culto al azar, adolescente y absurdo, no será más que la excusa para seguir un camino u otro, para tomar una decisión o la otra. Es menester tomar cartas en el asunto. Es imperante librarse de los lazos del destino para buscar en primera persona la ruta hacia la realización de los sueños. Para atacar las metas y objetivos hasta conquistarlos tarde o temprano, pero sin buscar atenuantes en lo externo, lo divino o lo azaroso. El momento es ahora. Antes que la moneda terminé de caer. Adelantá tu pierna izquierda con firmeza. Plantala ligeramente al costado de la línea vertical que describe la caida del vil metal. Y justo cuando desde el mas allá se estén frotando las manos por frenar la parábola hipnótica de la caída, acelerá el pié derecho. Ese que te quedó más retrasado. Buscá llevarlo con furia hacia adelante. Que supere el eje de tu cuerpo. Para que seas el testigo directo que vea a centímetros, como le das un voleo al destino, dando el primer paso en busca de tus sueños.

sábado, junio 06, 2015

::.. Siempre se espera un amor eterno ..::

Esas charlas en el autito azul, el solcito que nos bañaba al pié del Ombú de la cervecería, los helados de El Polo, las horas sentados en la plaza de Quilmes, los besos que nos dimos al pie de las columnas del Banco Hipotecario, los almuerzos juntos, tus lágrimas y mis angustias, nuestros sueños, nuestra química. La risa fácil de ambos frente a nuestros chistes tontos, el oído siempre dispuesto al metal y a las baladas de los Beatles, esa tarde en The Cavern que entraste llorando y nos fuimos de la mano después de generar aplausos de otros clientes que nos miraron horas hasta que nos besamos, ese día que te esperé toda la mañana en Agronomía hasta que salieras de rendir un examen y la tarde de ese mismo día tirados en el pasto abrazándonos al borde de la vía. Nuestras miradas cruzadas y la coincidencia de sentir que este amor era cosa seria, y esa diferencia en la que vos queres sacarme de tu vida y yo que te tengo para siempre guardada en mi corazón. Esperándote y volviendo a confesar este amor eterno.

viernes, mayo 22, 2015

.:: Lo inusual de una sonrisa ::..

Hay días que me despierto medio médico y busco la causa de algún dolor, otras mañanas arranco filósofo buscándole el sentido a la vida, pero hoy decididamente me desperté sociólogo. No tenía otra idea desde que abrí los ojos que pensar en la manera de comprobar mi hipótesis sobre la sonrisa, ¿notaron que es un gesto cada vez más inusual? Atrás de esa comprobación empecé mi día.
En cada estación del tren, en cada cuadra que caminaba hacia el trabajo buscaba llevar una estadística lo más clara posible, donde enumeraba la cantidad de personas que me cruzaba y trataba, a la vez, de llevar la relación existente entre ese número de gente y las sonrisas detectadas.
Obviamente la cantidad de gestos risueños era ínfima y si nos ponemos a hablar de los motivos que generaban esas pocas risas ganaba por amplia goleada el fútbol, seguido de cerca por el alcohol ingerido por algunos beodos cerca de Once, aunque esa variable debería al menos ponerla con un asterisco aclaratorio a la hora de las conclusiones. Por último, el tercer motivo de sonrisas detectado en este estudio de campo fue la complicidad de algunos trabajadores de la construcción riendo de las guarangadas que le decían a cuanta mujer pasaba por el frente de la obra.
Aunque poco académico, el muestreo era sociológicamente compatible con cualquier conclusión catedrática e incluso podría haber sido enunciada por doctorados o licenciados en la materia.
Mientras llegaba a la oficina, unas cuadras antes decidí dar por finalizado el trabajo de campo para realizar mentalmente las estadísticas que me lleven a la ratificación de la hipótesis. Paso tras paso redactaba en mi cabeza las conclusiones del ensayo, cuando me percaté que parado en la esquina esperando el cambio del semáforo un silencio se hizo dueño de la escena. Eran esos silencios que anteceden los momentos importantes. No pasaban autos, ni bicis. En esa cuadra ni gente caminando había, solo una chica con su bebé en brazos llegando a la otra esquina. Fue un segundo, pero ese silencio me ayudo a procesar más rapidamente los datos, y mientras comprobaba depresivamente la sentencia con la que se inicio este trabajo, un bullicio llegaba como una ola aproximandose a la costa.
Un micro escolar con su color naranja característico se aproximaba por Alsina desde el oeste. Por las ventanas se asomaban y se hacían escuchar nenes de la edad de mi hija mayor quienes, agitando las palmas de las manos y con sonrisas de oreja a oreja de a borbotones me robaron una sonrisa y se llevaron todo el trabajo realizado concienzudamente vaya a saber uno a donde. Y llegué al trabajo después de mucho tiempo con esa sonrisa!

martes, mayo 05, 2015

.:: Parrila "El buen provecho" ::.

Si se da la oportunidad de que seas dueño de una parrilla, y esperás que medianamente funcione bien, ¿vas a buscar un asador al que tienen que prenderle el fuego y es vegetariano? ¿o te gustaría que en ese lugar pueda estar un chef que se ocupa de mover las brasas y sabes que todos los domingos se clava flor de asado?
No hay mucha ciencia en la búsqueda de la respuesta. El vegetariano puede ser flor de tipo, pero si uno quiere que en la parrilla se coma bien resulta inevitable que cuentes con alguien que, al menos, conozca lo que significa comer la carne a punto o sequita.
Lo otro es esperar que la parrilla fracase o tomarle el pelo a la gente que, por snobismo, ignorancia o vaya a saber que, elige ser atendida por un tipo que no comparte, ni conoce las sensaciones de los comensales.
Eso sin contar que, si los clientes lo prefieren, el chef también puede seguir cocinando como el vegetariano, haciendo un pancho o una ensalada, pero la ventaja fundamental es que los que vienen a probar una buena parrillada se vayan pipones. Para asadores y parrillas berretas pueden ir a cualquier lado.
¡y que tengan buen provecho!

viernes, abril 17, 2015

A tientas (Mario Benedetti)

Se retrocede con seguridad
pero se avanza a tientas
uno adelanta manos como un ciego
ciego imprudente por añadidura
pero lo absurdo es que no es ciego
y distingue el relámpago la lluvia
los rostros insepultos la ceniza
la sonrisa del necio las afrentas
un barrunto de pena en el espejo
la baranda oxidada con sus pájaros
la opaca incertidumbre de los otros
enfrentada a la propia incertidumbre
se avanza a tientas / lentamente
por lo común a contramano
de los convictos y confesos
en búsqueda tal vez
de amores residuales
que sirvan de consuelo y recompensa
o iluminen un pozo de nostalgias
se avanza a tientas / vacilante
no importan la distancia ni el horario
ni que el futuro sea una vislumbre
o una pasión deshabitada
a tientas hasta que una noche
se queda uno sin cómplices ni tacto
y a ciegas otra vez y para siempre
se introduce en un túnel o destino
que no se sabe dónde acaba.

..:: Podremos ::..

¿Podremos caminar otra vez de la mano, respirando el perfume único y fresco de la felicidad generada simplemente por estar juntos? ¿Podremos determinar con una mínima precisión desde que momento exacto mi compañía se trastocó en dolor para tu corazón? ¿De algún modo se podrá cuantificar cuanto dolor te he generado en ese tiempo, en esos lugares, con esas palabras y con este mismo amor que sigo manteniendo? ¿podremos definir con claridad cuál es la dosis de amor que tu alma necesita para sirva de antídoto ante tanto mal?
Aunque el amor sea lo más lejano a la contabilidad, las matemáticas y los cálculos algebraicos...
¿podremos volver a acercarnos al menos para ponernos de acuerdo en eso?
¿podremos volver a acercarnos al menos para ponernos de acuerdo?
¿podremos volver a acercarnos al menos?
¿podremos volver a acercarnos?
¿podremos volver?
¿podremos?
¿podremos?
Podremos...
Podremos!

jueves, enero 29, 2015

.:: Caída del cielo ::.

Los sueños que pariste con tu llegada
siguen firmes después de tu partida.
Los recuerdos de aquellos días
son el susurro que dice es posible otra vida.
Una sonrisa, un abrazo,
una palabra, una mirada,
me diste cosas tan ricas y sencillas
y yo siento que no te pude dar nada.
Tu aparición fue un tornado
que le dio aire y vida a mi alma,
tu distancia arraso con todo
lo bueno, lo malo y mi calma.
Sentirme vivo con tu mirada,
tus ojos frescos color cielo,
hacen volar a cualquiera
que sienta el aroma de tu pelo.
Guerrera herida, llegaste cansada,
te cruzaste conmigo y, sin quererlo,
te atravesé otra estocada.
De cabo a rabo todo fue injusto
que llegues de esta manera,
y que nos alejemos con este mal gusto.
Hiciste todo por sacudirme,
lo lograste desde el primer intento,
el problema siempre fue mío,
por procesar todo tan lento.
Tu belleza dispara suspiros
a diestra y siniestra tras tus pasos,
cuando yo caiga en la cuenta
ya transitaré mi ocaso.
Fuiste el aire de mis días,
el sol de cada mañana,
el verde de este campo fértil
que convencido de tu mano paseara.
Soñé de mil maneras
el modo de ser felices
en verano y primavera,
pero jamas fue lo que hice.
La distancia y el silencio
son un par de crueles puñales
que me llegan hasta el hueso
y yo sigo sin tener tus señales.
Aún con tu partida,
con tus amenazas y puteadas,
sigo pensando vivir la historia
que helado en mano te contaba.
Un futuro sin problemas,
con sonrisas y cómplices miradas,
lejos del ruido del centro
y rodeada de lo que amabas.
Crei en el amor, crei en la verdad,
como Iorio pensé
que fuerza no me iba a faltar.
Sobró tu paciencia y tu dulzura,
también mis miedos y cobardía,
para cualquier instancia futura
voy a recordar siempre esos días.
Maltrecha habías aparecido,
mil lágrimas en silencio derramé,
más nunca podré igualarte,
sé todo lo que te hice doler.
Partido al medio sigo,
parecido a lo que fue tu llegada,
con la diferencia que hoy no vivo,
y en aquel momento eras mi hada.
Cala hondo todo esto,
ya he perdido tus ojeadas,
ni tu aroma, ni tus besos,
ni de lejos tus carcajadas.
Extrañar tus abrazos
es como extrañar tus pestañas,
soy el pescador durmiendo
que está lejos de su caña.
La franqueza de tu voz,
el timbre de cuando enojabas,
la ira te convertía
cuando de mi no entendías nada.
Tanto esfuerzo tuvo su premio,
tanta vuelta su castigo,
no puedo verte ni escucharte,
aunque de nada me olvido.
Tengo planes para seguir con esto,
será algo que seguiré adeudando,
quizás con nietos en la plaza
te cuente como, donde y cuando.

viernes, enero 23, 2015

.:: El secreto de las bombas de tiempo ::..

Las bombas de tiempo son inexorablemente fuentes de paranoia, ansiedad y psicosis. El suave tic tac enloquece. El avance de las agujas aturde porque cada segundo puede ser el último. Porque cada milimétrico avance del minutero hacia la derecha, hacia abajo, hacia la izquierda o hacia arriba puede preceder al bum final. Cada paso del segundero por el 12 te puede hacer transpirar, simplemente con el argumento de que para cualquier creyente la flechita apuntando al cielo es una señal. Pero son elucubraciones vacías, ¿porque no pensar que la aguja apuntando al infierno sería más determinante?. En definitiva, la explosión está latente y sabés que va a llegar. Mientras te volves una gruta de sudor frío, que genera pequeñas gotas que descienden lentamente hasta empaparte, caes en la cuenta que el secreto está en la bomba misma. Que la clave está en la punta del segundero. Que tenes que tener en cuenta la dirección en que apunta, no esperar más… y hacía allí empezar a rajar!

miércoles, abril 30, 2014

.:: Todo es a partir de un punto ::..

Todo es a partir de un punto dijo la Seño de mi adorada Julieta. Todos nos miramos extrañados, pero su carisma pronto nos hizo entrar en clima y ahí ya todos estábamos jugando con los puntos. Arriba, a la izquierda, más aquí, más allá, grandes o chicos, pero los puntos aparecieron en todas las hojas con la simple indicación de Gaby. No recuerdo haber estado nunca frente a una mujer que con solo una sonrisa logre convencer a más de veinte grandulones que estábamos ahí a desgano, con sueño y más pendientes del reloj que del oxígeno que respirábamos. El aplomo, la confianza y el ángel no se compran en ningún lado, ni tampoco se aprende en la facultad. Eso nace en cada uno y los seres que tienen ángel se vuelven eternos e inolvidables. Muchos pueden ser recordados, otros se vuelven memorables, pero inolvidables solo aquellos que dejan una marca en la vida de los demás, aunque sea un punto a partir del cual puede nacer todo lo que ves.

jueves, enero 30, 2014

Ruinas de mi

«Arrumbado en un rincón, ese que por mérito propio me gané. Pisoteado insistentemente por mis propios pies, que empecinados se quedan en el lugar, sin empezar a caminar, ni sabiendo donde ir.  Mustio y maloliente, cascarrabias y ya sin sentir dolor, ahí esta mi corazón, latiendo sólo para ellas dos. Las dos que me sostienen y alejan las sombras, que me saben robar ilusiones aún en las peores tempestades. Con la esperanza remota de empezar a tirar paredes para no tener límites y finalmente saber a que huele la vida y la felicidad.»

martes, marzo 20, 2012

Agua

Que linda es el agua,
pura y cristalina,
si digo que está fiera,
el gobierno me asesina

Sé que si los denuncio
me voy a auto sepultar,
pero ya no me importa nada
y los voy a escrachar.


El gobierno y el municipio
se pueden dejar de robar,
pongan un mango en el agua
para que todos la puedan tomar

Los diques son hermosos,
hasta tienen una EIA (*),
pero siguen tiran mierda,
no les importa la gravedad

Los efluentes como siempre
siguen sin gran control,
ojalá tengan presente
que así va a haber mucho olor.

Los cloacales están igual,
no los trata ninguna planta,
quisiera decir eso,
pero sé que es meter la pata

No digo que sean tontos,
ni siquiera pelotudos,
pero ya nos dimos cuenta,
que nos toman de boludos 


Señores gobernantes
por una vez digan la verdad,
nos tratan como niños
sin importar nuestra edad

(*) Evaluación de Impacto Ambiental

martes, enero 31, 2012

Ella... La Academia !

Ella llegó desorientada, con apuro mirando para todos lados y algo despistada. Todavía sentía la inercia del vértigo cotidiano. La suerte la hizo chocar con él. Desde el primer momento hubo química en el aire. Sonrisas cómplices cruzadas. Un silencio que los unía y que comunicaba mucho más de lo que debía. La muchedumbre los empujaba aún uno más cerca del otro. Pero llegó ese momento que nadie espera. Y justo antes de separarse para siempre, él se animó y le dijo muy respetuosamente "¿Le puedo dar un beso?". Ella se sonrojó tímidamente, bajo lentas las pestañas largas asintiendo y él, sin dudas, tocó el cielo con las manos. Se acercó a ella con cuidado, evitando chocar con los demás y ante la mirada de todos, el tiempo se detuvo y no dudó en posar sus labios suavemente y con todo el amor del mundo sobre la piel de ella... justó ahí donde tenía tatuado el escudo del Racing Club de Argentina.

jueves, enero 05, 2012

Te morís por mirar

Bondi nuevo.
Flamante.
De esos con aire acondicionado, limpieza por los rincones y hasta TV en pantallas LCD.
Increíble.
Era un viaje fuera de lo normal, que te transportaba a otra sociedad.
Sin apretones, sin calor, sin pungas.
Un viaje soñado.
Hasta que de pronto, asoman dos mochilas enormes por la escalera delantera.
Delante de ellas, sus dueños.
Dos afortunados ciudadanos porteños de clase media alta según lo denotaban sus ropas, calzados y accesorios tecnológicos.
Dos muchachos que seguro se conocían entre sí.
Que dialogaban animadamente en el trayecto desde la expendedora de boletos hasta el fondo del vehículo, donde yo contemplaba la escena.
Dos muchachos, muchachones en realidad, que querían impetuosamente demostrar su hippismo.
Exhibían babuchas de Perú, sus pulseras de macramé, sus barbas prolijamente desprolijas, sus zapatillas Nike de lona, sus Blackberry negras, sus gafas RayBan (obviamente poco o nada originales) y obviamente también una incoherencia notoria.
Tan hippies querían mostrarse que, de manera demasiado afanosa, pretendían que todos miremos como dejaban tiradas sus "típicas" mochilas de mochilero apenitas sucias en el piso.
Querían ser cuidadmosamente descuidados, pero no les salía del todo bien.
O al menos eran pocos los que le creían.
Se asombraban falsamente con el Aire Acondicionado del bondi, del mismo modo que abrían tardíamente los ojos de supuesta sorpresa al ver una televisión sobre un automotor.
Dos fantoches de los que nos cruzamos a diario.
Con una salvedad importante.
Ambos pensaban que habían logrado su cometido.
Pensaban que todo el pasaje estaba pendiente de ellos.
Pero no.
Nadie les prestó atención una vez que los labios inferiores superaron la suave presión de los incisivos centrales superiores.
Aunque no puedo evitar confesar que, al tenerlos a la distancia de un asiento, no pude dejar de relojear lo que hacían o, mejor dicho, lo que actuaban.
Uno se dedico a posar premeditadamente los pies sobre su mochila.
El otro, quizás el más piolita del dúo, miró a diestra y siniestra, y traviesamente sacó un fibrón del bolsillo derecho de su pantalón.
Sacó la tapa y empezó a escribir en la cuerina blanca del, hasta entonces, flamante bondi.
No pude evitar meter una palabra ante el hecho soltandole "¡qué pena que las cosas nuevas duran tan poquito!"
A lo que el piolita me espetó "bienvenido a la sociedad comunicacional amigo" con un tono entre amenazante, intimidatorio, pseudo marginal pero finalmente estúpido.
La información sonora tardó un importante tiempo en ser procesada por las neuronas del muchacho, hasta que luego de un par de minutos que evidenciaron su estupidez, decidió confirmar el diagnóstico.
"Yo voy sucio por la vida y nadie me dice nada" pretendiendo justificar con esa genialidad la boludez de la cual yo había sido testigo de manera fortuita e involuntaria.
No quedó margen mas que para contestarle "el tema es que nadie se tiene que sentar arriba tuyo" y hoy le agregaría un calificativo final a la oración: Pelotudo.
Se quedó callado.
Con la íntima convicción de que alguna otra genialidad el piolita quería decirme antes que me baje, el tipo lo confirmó.
"¿Te morís por mirar lo que puse no?" murmuró como quien está seguro de que tira una frase inolvidable, al tiempo que tapaba con la mano su obra maestra en el flamnate bondi.
Me bajé del flamante bondi con la sonrisa escapando por las comisuras, y diciendole al tarado "la verdad que me chupa un huevo".
Y me fui a tomar el Sarmiento.

martes, julio 12, 2011

Enseñanzas

Costa Atlántica, Villa Gessel. En medio del viento marino, entre la madrugada y la mañana, sobre la arena y a dos kilómetros del centro de la ciudad. Con los pies descalzos y el agua helada en los tobillos. Segundo domingo de noviembre. 06:15 AM. El sol todavía hacía fuerza por asomarse en el horizonte atrás de toda esa inmensidad de agua salada, escapando de la luna o persiguiéndola incansablemente. El tiempo se detuvo. Fueron minutos enteros en blanco y negro. 3, 2, 1… la sirena despertó a la multitud. Todos al agua. Una inmersión sin titubeos que quitó el suspiro de todos hasta que las pulsaciones subieron. Manotazos y puntapiés involuntarios, pero no exentos de dolor. Dos mil metros de concentración, agua salada y ganas de disfrutar. Expertos y principiantes sufriendo hipotermia. Pero lo más duro ya había pasado: las madrugadas pedaleando en la oscuridad de los amaneceres invernales antes de ir a trabajar; los mediodías literalmente al trote para lograr hacer pasadas de velocidad, o lo que tocaba ese día, en el horario de almuerzo y las noches frías saliendo del natatorio sin sentir los brazos. Casi sin pensarlo, ya estábamos fuera del agua y arriba de la bicicleta. Nunca imaginé que alimentarse y tomar líquidos sobre dos ruedas y a 33 km/h iba a ser tan habitual. El zumbido del viento y los 90 km sobre el asfalto de las rutas atlánticas no podrían sacarme de la cabeza la cara de mi hija y mi mujer cada vez que volvía de entrenar. Era hora de imaginarlas al momento de cruzar la meta, pero para eso todavía restaban 21 km que iban a sufrir las zapatillas debajo de mis pies. El momento en el que, como dice Haruki Murakami, las piernas corren solas. Ya era el mediodía, y cuando todos preparaban el almuerzo del domingo, nosotros saboreábamos cualquier gota de agua que se nos cruzaba como si fuese el elixir más preciado. El cronómetro justificaba el desgaste corporal. Algún dolor impensado trataba de sacarnos del eje. Ya íbamos por las 5 horas de carrera. Era tiempo de festejar y disfrutar finalmente de lo que fuimos a buscar. Era tiempo de lágrimas de emoción. Tiempo de recordar las caídas de aquel principiante que quiso sostenerse en un pelotón de expertos. Tiempo de volver a pensar en los objetivos que parecían lejanos y que allí se estaban cumpliendo. Tiempo de compartir esas sensaciones con todos los compañeros de ruta. Todos queríamos lograr algo. Algo que a priori era imposible. Todos queríamos llegar, lograr un objetivo, para demostrarle a la familia, a los amigos, a los incrédulos y a los curiosos que con sacrificio, dedicación, disciplina, pasión, trabajo en equipo y compañerismo todo se puede lograr. Y eso es lo que trato de hacer cada uno de mis días. Lograr objetivos de vida con las enseñanzas del triatlón.

viernes, junio 03, 2011

Lourdes Mía

A las once de la noche del miércoles, cuando July ya soñaba en su cama alta con el perro Bolt y su amiga Penny, la panza de Naty empezó a moverse como todos los días a esa hora. Finalmente la noche se calmó. Tuve la necesidad de hacer algo que en el embarazo de July era cotidiano, hablarle a la panza antes de ir a dormir. En ese momento me brotaron palabras desde adentro, luchando contra el sueño, y pidiéndole a Lourdes que la deje dormir tranquila a su madre, porque las noches anteriores no habían sido muy plácidas. Al rato, sin remedio, caí desmayado en la almohada con la esperanza de tener un lindo sueño reparador.

En el medio de la noche, en ese silencio oscuro que rodea las noticias inesperadas, y mientras dormía pata suelta, Naty me despertó y me dijo "Me parece que tengo fisura de bolsa". Entre sueños le dije que no pasaba nada, que no se preocupe, pero la rotura era evidente. En esos momentos uno trata de acordarse lo que dijeron en el curso de preparto, que encima en nuestro caso había sido el preparto de July, 3 años y medio atrás. De todos modos, no hubo mucho tiempo de dudar. Las contracciones estaban llegando. A las dos de la mañana llamé a la partera, y con una lógica voz de ultratumba pero con todo el oficio del mundo en sus espaldas, dijo que se ponga apósitos y la llame en dos horas. Nos miramos y tratamos de serenarnos, pero las contracciones se hicieron más fuertes y más seguidas. Así y todo, la madre de la criatura decidió depilarse un poco en el tiempo que había entre contracción y contracción, un rito inexplicable para la mayoría de los hombres, pero contra el que poco pude hacer evaluando el escenario en el que estabamos.

Las contracciones ya eran bravas, Naty empezó a gritar del dolor y July entreabría los ojitos para ver que andaba pasando. No me quedó más alternativa que ponerme la ropa de fajina y meterme en la trinchera, eran las tres y media y ya estaba todo listo para ir a la Suizo. Volví a llamar a Raquel, la partera, y le adelanté que no iba a poder esperar las dos horas que me pidió en el llamado anterior. La tipa recién ahí se despertó y me preguntó a donde ibamos a parir para saber adonde tenía que salir rajando. Corté y llamé a mi suegra, que vive a 30 cuadras (exagerando un poco). Le dije que Lourdes se estaba apurando y muy maternalmente me contestó "A ESTA HORA?". Más allá de su sorpresa, por la hora y no por la situación, necesitabamos su pronta presencia para se quede con July. Eran las cuatro menos cuarto, el auto ya estaba en la puerta de casa, Naty adentro con el asiento reclinado, agarrada del techo y gritando de dolor. July estaba entredormida, pero también en la puerta porque vió movimientos raros y ya había llorado, así que todos estabamos en nuestras posiciones. Menos mi suegra. Naty la llamó a las cuatro menos cinco y recién ahí mi suegro estaba bajando a buscar su auto para salir para mi casa. Una situación de película. Al rato, llegaron. Yo dejé a July en brazos de su abuela, me subí al auto con Naty gritando de dolor y ví a mi suegro con toda su parsimonia que se acercaba a la puerta de Naty. Pensé que le iba a dar algo que nos olvidabamos, alguna medallita para la suerte o, como caso extraño, algo de plata por cualquier cosa que podría suceder. Pero no. Mi suegro, viendo a Naty llorando del dolor, le abrió la puerta y le dijo "¿cuántas contracciones tenes?". Obviamente Naty lo mandó a la puta que lo parió, y yo mentalmente también. Arranqué y fuimos a la autopista. Naty estaba muy dolorida y no paraba de gritar, me pidió que no agarré pozos, pero igual no se olvidó de putearme por agarrar media cuadra de empedrado antes de subir a la autopista que, a esa hora, estaba desierta. Una vez que bajé a Larrea no me quedó opción que empezar a pasar semáforos rojos pese a que no había nadie en la calle. Llegamos a la puerta de la Suizo con Naty a los gritos. Ella no podía caminar asi que el tipo de seguridad de la puerta tuvo que despertarse primero, fijarse que estaba pasando después y reaccionar al rato para traernos una silla de ruedas. Así fuimos hasta el tercer piso, sin cruzarnos con nadie. Era un edificio fantasma donde lo único que se escuchaba en todos los rincones eran los gritos de Naty. Cuando llegamos, nos cruzamos con una partera que acompañaba a otra parturienta, pero que no tenía ningún apuro, es más, creo que estaba para irse a la casa y volver a los dos dias. Naty no. Naty estaba en el aire del dolor. La partera X que nos cruzamos no dudó en revisarla. Naty no paraba de gritar su deseo de que la duerman toda, tal como le adelantó el obstetra. Me lo pidió por favor a mi, y a la partera X también, pero ninguno de los dos pudo hacer más que tratarla de calmar. Así pasamos a una camilla, donde esta señora la ayudó a cambiarse con el camisolín reglamentario. La revisó y ahí le dijo "Ya estamos mamita". A los dos minutos llegó Raquel, nuestra partera. Al fin una cara conocida. Estaba igual que hace tres años y medio atrás. Se cruzó con su colega y ella le dijo "Lourdes quería nacer con María, no quería esperar a Raquel". Por un momento pensé en la buena onda de las colegas, en el medio del quilombo, de madrugada, a las corridas y con un pronóstico medio complicado. Pero los gritos de Naty cortaron toda charla. Raquel la revisa y le dice que no puede dormirla porque ya está con ocho de dilatación, pero que tiene que empujar para aliviar un poco la intensidad de las contracciones. Raquel me miró y me dijo que ahora iba a dejarla media borracha, y así fue. Naty estaba con los ojos voleados, no se entendía claramente lo que decía, pero por las dudas seguía gritando. Hasta que María, la partera X, le dice enérgicamente "Dejá de gritar y empujá fuerte". Todos esperabamos al Dr Martinez, pero no llegaba. Hasta que se abren las puertas de la sala de partos y aparece Rodrigo, un doctor del equipo del obstetra titular. Nos miramos con Naty en medio del fragor de la lucha, pero no hubo tiempo de ningún comentario. Lourdes tampoco quería demorar demasiado, asi que en el segundo empuje la mano de Raquel ayudó a que la morochita asomara. Rodrigo la sacó hasta la mitad del pecho y fue cuando el tiempo se detuvo un segundo. El tipo la miró a Naty, que no podía más, y le dijo "¿la querés sacar vos?". Pensé que ella no iba a reaccionar en el estado que estaba. Y cuando yo mismo estaba por tirarme de cabeza para sacarla, Naty estiró los brazos, agarró a Lourdes, la sacó y se la puso en el pecho.

Mi propio llanto me empapó a tal punto que vino la partera a abrazarme y a darme pañuelitos. Fue mágico, vertiginoso, emocionante, casi perfecto y sobre todas las cosas hermoso. Naty no opina lo mismo, pero cuando se olvide del dolor, seguro que va a decir que me quedé corto con los adjetivos. Lourdes nació con 3.455 kg, casi un kilo más que July cuando llegó al mundo. Y creanmé que "se prende a la teta que es una ternera" como en la canción Cacho de Alfredo Casero.

Estuvimos en la Sala de Parto desde las 5 de la mañana hasta las 3 de la tarde, sin celulares, con ropa de quirófano, con alegría, sin poder avisarle nada a nadie y comiendonos los codos de hambre y de ganas de salir de ahí.

Recién a la tarde pudimos mandar mensajitos, con tanta alegría y alboroto que seguro nos olvidamos de avisarle a alguien.

jueves, febrero 25, 2010

Tan extraño

Todo fue tan extraño. Todo fue tan raramente previsible.
Apareció de golpe un viernes y ya quería verme el sábado. Yo le dije que sí, pero ¿para que mentirte? No tenía ganas de ir a esos lugares tan aristocratoides y pseudo modernos que no hacen otra cosa que ensalsar las miserables cáscaras humanas.
Todo el envase resplandece en esos lugares. El packaging de cada uno de ellos es el único valor que se tiene en cuenta, el envoltorio y nada mas, simplemente porque el interior nunca llega a verse jamás. Quizás por eso no me gusten. Mi cáscara no me gusta mucho y nunca llamó la atención, pero ¿porqué esta vez todo resultaba tan sospechoso?
Conclusión, el lunes inventé una excusa de ultimo momento, algo inapelable que solamente se pueda confirmar una vez que esté del otro lado del universo, una falacia irrevocable.
Cosa que fue eficaz ya que, una vez que descubrí su media neurona solitaria, pude despachar sendos passing shots que no recibieron ninguna resistencia del otro lado.
Se notaba que a través del mail volaban los perros, las frases con doble sentido, además sentía su respiración atrás de mi oreja, casi podía firmar que de un momento a otro se me tiraba encima.
Finalmente logró enredarme en una cita supuestamente cinéfila, pero presentía que no sería así.
Obviamente hubo excusas de peso que no pude, ni supe esquivar, pero finalmente se cumplió mi presagio. Terminamos tomando café en “La Biela”. Ella uno de esos cafés raros con chocolate, canela, frutilla, bardhall y anda a saber que otra cosa mas. Yo simplemente un café común y silvestre.
La conversación iba forzadamente alrededor del tema obsesivamente elegido por ella, pero ¿cómo evitarlo? ¿cómo no darle el gusto? Si moría de ganas de robarle un beso.
Pero no puedo negarlo que tenía cierto miedito…
…apuró el final de la noche con un taxi, como quien apura el final de un café. De un trago se llevó mis expectativas.

Enseñanza racinguista - 26-dic-2001

Siempre pensé que para saber ser feliz en la vida primero uno tiene que sufrir un poco, más que nada para valorar en toda su dimensión el hecho de llegar a esa cima tan ansiada, la felicidad.

¿Cómo puede uno determinar que esta siendo feliz si nunca antes estuvo triste? ¿cómo uno puede evaluar el grado de éxtasis que puede alcanzar una situación si nunca lloró por una tarde negra, por una injusticia por más subjetiva que sea?

Hoy me acuerdo de los fantasmales presagios de descensos y desapariciones, de aquellas tardes plomizas donde las ilusiones se morían en un rectángulo esmeralda con entusiastas hombres defendiendo mis colores y me congratulo de haber sido fuerte para soportar esas tormentas y seguir en pie.

No tengo remedio. Hoy que soy tan feliz, no puedo contenerme de rememorar una y otra vez tristezas que me llevaron al borde de la depresión, que me causaron bromas, rabietas y hasta lágrimas de impotencia desde las escalinatas del Coliseo de Cemento.

Como decía, ya sufrí bastante y sé que lo que estoy viviendo es lo máximo a que puedo aspirar hoy en día. Ser feliz por unos días, estirar cada sonrisa hasta la ambigua sensación de estar avergonzado de ser feliz en un mundo tan cruel como el que vivimos.

Quizás este estadío sea sólo un peldaño más dentro de la escalera hacia la cima, hacia la felicidad. Pero no puedo permitirme dudar a la hora de disfrutarlo. No tengo derecho siquiera a ser tan inconsciente de dejar pasar este momento en el torbellino cotidiano del presente.

Hoy me acuerdo de aquellas caras repetidas periódicamente, de los rostros colorados de la impotencia, de las voces roncas en busca de explicaciones y de las manos extendidas al cielo en busca de un motivo que justifica una derrota y siento que tengo el deber de ser feliz en honor al pasado y al sacrificio de sufrir durante tanto tiempo.



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